
Re-Natura Mataró

Las ciudades son sistemas altamente dependientes de los servicios ecosistémicos generados en otros territorios, una realidad que en el contexto actual de crisis climática y pérdida de biodiversidad resulta imposible de sostener. En este escenario, las propias ciudades, adquieren un papel clave para avanzar hacia procesos de regeneración ecológica capaces de transformar los entornos urbanos altamente transformados, que presentan ecosistemas simplificados, con baja biodiversidad, elevada dependencia de mantenimiento y una capacidad limitada para ofrecer servicios ecosistémicos esenciales para el bienestar de la población.
En este contexto, el Ayuntamiento de Mataró impulsa el proyecto Re-Natura, orientado a la renaturalización y mejora de la resiliencia de los espacios urbanos y periurbanos, como parte del cual se desarrolla el Plan Director de Infraestructura Verde de Mataró (PDIVM). Este plan constituye el instrumento estratégico para reforzar la infraestructura verde de la ciudad, entendida como una red planificada de espacios naturales y seminaturales que, conectados entre sí, permiten mejorar la biodiversidad, la adaptación al cambio climático y la calidad de vida urbana.

Para el desarrollo del Plan planteamos una metodología que combina enfoques territoriales y urbanos, incorporando referencias como la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde (ENIVCRE), la Guía Metodológica para la Identificación de los Elementos de Infraestructura Verde (GMIVE) y las guías de infraestructura verde municipal. A partir de este marco, se estructura en una primera fase de análisis y diagnóstico prospectivo, seguida de la definición del modelo deseable y el programa de actuaciones.

El análisis construye una lectura integrada del sistema de infraestructura verde a partir de cuatro dimensiones: la identificación cartográfica detallada de las piezas que conforman los espacios abiertos y el verde urbano, la evaluación mediante una batería de indicadores, la valoración de los servicios ecosistémicos que estas piezas ofrecen o pueden llegar a ofrecer y el contexto institucional y los proyectos en marcha. A partir de esta base, el diagnóstico interpreta el mosaico actual mediante la adaptación de la metodología GMIVE al contexto de Mataró, integrando criterios de ecología del paisaje y modelos de conectividad para identificar los elementos clave de la infraestructura verde —nodos, corredores y áreas multifuncionales— y evaluar su capacidad para conservar hábitats, mejorar la conectividad ecológica y reforzar los servicios ecosistémicos.
Este diagnóstico pone de manifiesto un sistema con valores relevantes pero fragmentado, con déficits en la continuidad ecológica, especialmente en corredores fluviales y en el verde urbano, y con una capacidad desigual para proporcionar servicios de regulación climática, hídrica y ambiental.
A partir de este punto, el Plan define una visión estratégica que se concreta en un modelo territorial integrado de infraestructura verde, concebido como una estructura multiescalar que articula la conectividad ecológica y la mejora de la biodiversidad, reconociendo el papel de Mataró como nexo funcional dentro de la biorregión del Maresme. Este modelo se organiza en torno a cinco elementos clave que reconocen la geografía natural del territorio: los nodos ecológicos, como espacios esenciales para la biodiversidad; los corredores fluviales que conectan el sistema montaña-mar; los corredores territoriales transversales que garantizan la continuidad de los hábitats; las áreas de amortiguación que reducen el impacto de las infraestructuras; y la red verde urbana, que conecta el tejido urbano con los espacios abiertos e integra la naturaleza en la ciudad favoreciendo los servicios ecosistémicos culturales.

El Plan de Implementación se estructura en siete líneas estratégicas que desarrollan tres grandes retos —funcionalidad ecológica, funcionalidad social y gobernanza—, concretándose en un total de 33 actuaciones prioritarias organizadas en distintos niveles de prioridad y con un horizonte de desarrollo hasta 2035. Estas actuaciones permiten avanzar hacia un sistema de infraestructura verde más conectado, resiliente y equitativo, integrando la biodiversidad en el conjunto del territorio y reforzando su papel como infraestructura clave para la calidad de vida urbana.
El Plan incorpora además herramientas de gestión y seguimiento que permiten su integración en el planeamiento urbanístico y en las políticas municipales, así como un enfoque de gobernanza basado en la colaboración entre administraciones, entidades, agentes económicos y ciudadanía. En conjunto, el PDIVM establece una hoja de ruta para transformar la infraestructura verde en un elemento estructurante del territorio, capaz de responder a los retos climáticos, ecológicos y sociales de la ciudad.

















