
Lloret de Mar Plan Dinamización del Nucli Antic

Este municipio de la provincia de Girona de 41.000 habitantes recibe, junto a sus municipios vecinos Blanes y Tossa de Mar, aproximadamente 1,5 millones de turistas cada año, con más de 5 millones de pernoctaciones. Entre 1975 y 2011, la población del municipio se cuadruplicó y la economía se especializó en el turismo, la actividad hotelera y el ocio. Esta evolución ha traído consigo problemas de convivencia entre las actividades turísticas y las cotidianas y ha tenido un impacto claro en el barrio del Nucli Antic, germen del municipio junto al barrio de les Tres Creus.

El plan director de dinamización del Nucli Antic de Lloret de Mar desarrolla un diagnóstico y un Plan Integral de Actuaciones de Mejora para este barrio en el que conviven más de 83 nacionalidades y vive una cuarta parte de la población del municipio. Las propuestas del plan se basan en un trabajo técnico de diagnóstico y un proceso participativo a tres niveles. Primero, a través un grupo motor conformado por actores políticos, los gremios vinculados a la actividad económica (hosteleros, restaurantes, comerciantes, agencias) y la asociación de vecinos y vecinas. Segundo, mediante una mesa interdepartamental con representación de las áreas técnicas del ayuntamiento. Finalmente, con cuatro mesas sectoriales abiertas de participación centradas en el vecindario, el comercio, el patrimonio y el turismo, donde han participado más de 100 personas.

El plan tiene como principal objetivo mejorar la calidad de vida de los residentes, revitalizar el espacio urbano y generar nuevas oportunidades. Incluye 12 actuaciones, una planificación presupuestaria de 9,7 millones de euros hasta 2035, con una previsión de financiación municipal del 33%, de la que el año 2025 se ejecutaron 365.000 euros. Los resultados esperados del plan son, en primer lugar, diversificar las actividades económicas del Nucli Antic, promoviendo el comercio local y de proximidad como motor de desarrollo sostenible. En segundo lugar, prioriza la rehabilitación de las viviendas vacías, contribuyendo a revitalizar el barrio y ofreciendo nuevas oportunidades residenciales. También es esencial integrar a la diversidad de población que ya reside en el barrio, fomentando la cohesión social. El cuarto reto se centra en conseguir un equilibrio entre las actividades de ocio y la vida cotidiana, minimizando los posibles conflictos. Finalmente, se persigue mejorar el paisaje urbano y el espacio público, elementos clave para convertir el núcleo antiguo en un entorno más atractivo, accesible y agradable para todos.















